LA CHICA DEL PUENTE
La chica del puente
Es la historia de un hombre y una mujer que confluyen en el momento en que Adele (Vanesa Paradis) pretende suicidarse tirándose desde lo alto de un puente al río Sena. Gabor (Daniel Auteil) es un lanzador de cuchillos, que circula por el mundo del espectáculo y que se ha quedado sin la señorita quele sirvade diana.En esta situación, le propone ala mujer desesperada algo, casi tan efectivo como la propia muerte (con certeza mas emocionante), ser el blanco de sus cuchillos enlas representaciones circenses.
La película nos muestra a estos dos personajes que no tienen un lugar fijo para vivir, que viven acompañados permanentemente por sus maletas, de allá para acá en los trenes, en los barcos . . . . Circulan por vías aparentemente paralelas, en las que parece no haber intersecciones. Su conciencia individual parece llevarles por caminos completamente distintos, sólo están coincidiendo en el interés mutuo que les hace estar juntos, el arriesgado espectáculo del lanzamiento de cuchillos. En medio de todo esto se puede ver fluir una cuidada acción en la que se desgranan los sueños, los deseos, los proyectos personales, aquello que quisieron ser, todo mezclado en el riesgo, en el estar a la intemperie más absoluta, en el vivir como si cada día fuera el último.
En este marco comienzan a apreciar que los hilos de la suerte se pueden manejar, ambos apuestan con fuerza en el juego, ambos reconocen que el otro está ahí. Adele sin embargo vive en una permanente huída, huidas que constantemente la han llevado a los innumerables fracasos que con tanta precisión y belleza relata al comienzo de la película, en un memorable monólogo, que sirve de preámbulo a toda la historia que después se relata. Gabor en principio surge como el salvador,aquél queofrece su mano para salir del pozo, pero en el transcurso del relato se muestra como es él, quien ha sido rescatado de un abismo incontrolable. Es realmente hermoso contemplar el plano en que ambos personajes circulanen un enjambre de vías de tren que se mezclan, que se cruzan. Cada uno discurre por una paralela a la del otro, da la sensación de que sus destinos acabaran en lugares distintos como los trenes que siguen cada una de las vías. Esto contrasta con las secuencias en que se enfrentan cara a cara, el riesgo de los cuchillos les hace sentir una unión imprescindible de confianza mutua, de unión secreta, de una carga podríamos decir erótica en la que se aprecian sus profundos encuentros. Todos estos planos están plagados de una inusitada sensualidad y ternura. Muestran que el amor es un territorio de riesgo donde no puede temblar el pulso en ningún momento. El juego de contrastes de luz y de sombras, favorecido por un inestimable blanco y negro, nos sumerge en una historia que raya en lo imposible, en los límites del riesgo, en el amor inevitable.
La chica del puente es una película dirigida por Patrice Leconte en 1999. Natacha Atlas pone un bello broche final en la banda sonora.
Jesús Aguilar
