Publicidad:
La Coctelera

EN-RED-A-DIOS

UNA TEOLOGÍA "EN-REDADA" EN LA VIDA, CERCANA A TOD@S

6 Marzo 2007

ESPIRITUALIDAD = HUMANIDAD

Asumir la vida del hombre

La espiritualidad será un problema sin solución mientras no asuma a la persona entera, es decir, mientras no tome en serio a la persona real tal como existe en el mundo y en la sociedad
concreta en que le ha tocado vivir. Porque el problema no está en santificar a las almas, sino en lograr que los hombres vivan el mensaje de Jesús

Ahora bien, lo primero que hace falta para lograr que los hombres vivan el mensaje de Jesús es asumir la vida del hombre. Esto lleva consigo, por supuesto, asumir la relación del hombre con Dios. Pero también lleva consigo asumir la relación con los demás y con la sociedad en la que viven los demás. Todo lo que no sea partir de este planteamiento es lo mismo que situar­ se en el terreno de la abstracción. Y por eso, en el terreno de lo que no existe. En consecuencia, si la espiritualidad quiere ser algo digno de tomarse en cuenta, no tiene más remedio que preocuparse, no sólo por la relación «religiosa» del hombre y por sus relaciones «interpersonales», sino además por sus relaciones «sociales», «económicas», «culturales» y «políticas».

Además, se trata de tomar en serio todo eso a la vez. Porque el hombre no es sólo relación a Dios y a los demás tomados co­mo individuos. El hombre es al mismo tiempo —lo quiera o no lo quiera— relación a la sociedad, a las instituciones que fun­cionan en la sociedad, a la cultura, a la economía y a la política. Teniendo muy en cuenta una cosa que me parece fundamental en todo este apunto: que la persona adulta no puede llevar a cabo esas relaciones por intermediarios o «por procurador». Quiero decir: de la misma manera que la relación con Dios es personal e intransferible, como también lo es la relación inter­personal (nadie puede relacionarse con Dios por otro, ni con los demás), igualmente la relación de cada ciudadano con la socie­dad en sus diversas manifestaciones es un asunto que no se pue­de declinar para que otros lo resuelvan por mí.

Digo esto porque es relativamente frecuente que las perso­nas más intensamente dedicadas a la espiritualidad declinen sus obligaciones cívicas y sociales, porque de eso ya se preocupan los que tienen cargos de responsabilidad en la iglesia. Por eso suele ocurrir que, por ejemplo, muchas religiosas y también al­gunos religiosos varones se despreocupan del conjunto de sus relaciones públicas con la sociedad, la economía y la política, porque de esas cosas ya hay quien se preocupe, los superiores. Ahora bien, desde el momento en que las cosas se plantean así entre los cristianos —y más concretamente entre los religiosos—, uno no tiene más remedio que preguntarse por qué la relación con Dios es un asunto que cada creyente y cada religioso tiene que resolver personalísimamente (sin que nadie lo pueda hacer por él), mientras las relaciones sociales y cívicas se dejan para que otro las resuelva, si es que las resuelve.

De lo dicho se sigue que si en la iglesia institucional, si en una diócesis, en una parroquia o en una comunidad religiosa se practica la irresponsabilidad social, económica o política, nadie tiene derecho a escudarse diciendo que de esas cosas ya hay quien se preocupe. Porque la iglesia es asunto de todos. Y la co­munidad cristiana o la comunidad religiosa es igualmente asunto de todos los cristianos o todos los religiosos. De esto se tienen que persuadir todos los creyentes. Y por supuesto, también to­dos los hombres y mujeres que tienen cargos de gobierno en la iglesia y en las órdenes religiosas. Porque de la misma manera que la oración no la puede hacer el obispo o el superior reli­gioso en representación de los demás, lo mismo se debe pensar de las demás responsabilidades que brotan del ser personal en cuanto ser social. Si un superior religioso se preocupa de que sus súbditos no hacen oración o no celebran la eucaristía, ¿por qué no se preocupa igualmente de que andan sumamente despistados en los asuntos de la vida sindical, económica o política? ¿por qué no le quita el sueño que esos súbditos, con su pretendida «neutralidad» en estos asuntos, en realidad están favoreciendo efectivamente a los que detentan el poder quizás de una manera poco coherente? Estas preguntas nos deberían llevar a una conclusión que parece bastante obvia: si queremos resolver el problema de la vida espiritual, lo primero que tenemos que hacer es compren­der y programar la espiritualidad como un proyecto de coheren­cia en el conjunto de todas las relaciones de la persona: en las relaciones con Dios, en las relaciones con los demás y en las relaciones con la sociedad

Urge programar una labor seria y a fondo de mentalización. de los cristianos que estén dispuestos a entrar por el camino de la alternativa. Para hacer comprender a esos cristianos que sin una espiritualidad profunda no pueden pensar en ofrecer algo verdaderamente serio a los hombres de nuestro tiempo. Pero igualmente, para hacer comprender a esos cristianos que la espiritualidad no se reduce a rezar y participar en los sacramentos. Una espiritualidad que pretenda estar a la altura de los tiempos debe empezar por tomar muy en serio las responsabilidades sociales y políticas que todo hombre tiene como ciudadano.

En segundo lugar, está claro que en la programación de la vida de una comunidad cristiana no sólo debe entrar la «religio­sidad», sino además la «societariedad»., es decir, la instrucción y la praxis del compromiso social y público, con todo lo que eso lleva consigo.

J.M.Castillo

servido por en-red-a-dios sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Somos Estrella y Fátima, personas apasionadas por una teología viva. Queremos hacer más cercano el diálogo entre teología y sociedad, interrogándonos,compartiendo y reflexionando a partir de los acontecimientos de la vida. Nos planteamos el reto de una lectura más honda para vivir, y una RED de relaciones más fuertes para compartir. Y todo esto, con Dios, desde su presencia y su Palabra.



Para enviar artículos que queráis incluir en la sección de CUÉNTANOS o en otra cualquiera, lo podéis hacer a través de: enredadios@hotmail.com

Fotos

en-red-a-dios todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?