ESPIRITUALIDAD = HUMANIDAD

Asumir la vida del hombre
La espiritualidad será un problema sin solución mientras no asuma a la persona entera, es decir, mientras no tome en serio a la persona real tal como existe en el mundo y en la sociedad
concreta en que le ha tocado vivir. Porque el problema no está en santificar a las almas, sino en lograr que los hombres vivan el mensaje de Jesús
Ahora bien, lo primero que hace falta para lograr que los hombres vivan el mensaje de Jesús es asumir la vida del hombre. Esto lleva consigo, por supuesto, asumir la relación del hombre con Dios. Pero también lleva consigo asumir la relación con los demás y con la sociedad en la que viven los demás. Todo lo que no sea partir de este planteamiento es lo mismo que situar se en el terreno de
Además, se trata de tomar en serio todo eso a
Digo esto porque es relativamente frecuente que las personas más intensamente dedicadas a la espiritualidad declinen sus obligaciones cívicas y sociales, porque de eso ya se preocupan los que tienen cargos de responsabilidad en
De lo dicho se sigue que si en la iglesia institucional, si en una diócesis, en una parroquia o en una comunidad religiosa se practica la irresponsabilidad social, económica o política, nadie tiene derecho a escudarse diciendo que de esas cosas ya hay quien se preocupe. Porque la iglesia es asunto de todos. Y la comunidad cristiana o la comunidad religiosa es igualmente asunto de todos los cristianos o todos los religiosos. De esto se tienen que persuadir todos los creyentes. Y por supuesto, también todos los hombres y mujeres que tienen cargos de gobierno en la iglesia y en las órdenes religiosas. Porque de la misma manera que la oración no la puede hacer el obispo o el superior religioso en representación de los demás, lo mismo se debe pensar de las demás responsabilidades que brotan del ser personal en cuanto ser social. Si un superior religioso se preocupa de que sus súbditos no hacen oración o no celebran la eucaristía, ¿por qué no se preocupa igualmente de que andan sumamente despistados en los asuntos de la vida sindical, económica o política? ¿por qué no le quita el sueño que esos súbditos, con su pretendida «neutralidad» en estos asuntos, en realidad están favoreciendo efectivamente a los que detentan el poder quizás de una manera poco coherente? Estas preguntas nos deberían llevar a una conclusión que parece bastante obvia: si queremos resolver el problema de la vida espiritual, lo primero que tenemos que hacer es comprender y programar la espiritualidad como un proyecto de coherencia en el conjunto de todas las relaciones de la persona: en las relaciones con Dios, en las relaciones con los demás y en las relaciones con la sociedad Urge programar una labor seria y a fondo de mentalización. de los cristianos que estén dispuestos a entrar por el camino de En segundo lugar, está claro que en la programación de la vida de una comunidad cristiana no sólo debe entrar la «religiosidad», sino además la «societariedad»., es decir, la instrucción y la praxis del compromiso social y público, con todo lo que eso lleva consigo. J.M.Castillo
