Publicidad:
La Coctelera

EN-RED-A-DIOS

UNA TEOLOGÍA "EN-REDADA" EN LA VIDA, CERCANA A TOD@S

26 Septiembre 2006

NO RENUNCIAR A NUESTRO RITMO INTERIOR

BILLY ELLIOT
Billy Elliot es una película realizada por Stephen Daldry (2000)

Billy es un muchacho de un pequeño condado inglés, que vive inmerso en las luchas mineras que pretenden resistir a las reformas liberales que Margaret Thatcher está llevando a cabo. Es un mundo acostumbrado a luchar para sobrevivir, que se nutre de la solidaridad como arma para poder conservar aquello que ha dado sentido a su vida. Aparentemente no queda mucho espacio para la sensibilidad, para los destellos de belleza en un espacio donde el carbón parece que tiñe de gris una existencia apagada y sin demasiados horizontes.

Este chaval de 11 años, empujado por su ritmo interior, comienza un camino de ruptura y de sueño, que inevitablemente moverá a todos los que están a su alrededor. Su convicción personal, acerca de aquello que quiere y desea, salva todos los obstáculos que la realidad pone en su camino.
Pero cuando uno decide ir a por el sueño nunca lo encuentra en la soledad. Esta es la historia de Billy, pero es también la historia de la Sra. Wilkinson, la profesora de ballet de las niñas. Una mujer que, cuando descubre a Elliot, vuelve a escuchar su ritmo interior y deja atrás toda la monotonía en que su vida se había movido hasta ese momento. El éxito del muchacho es fruto de la complicidad que encuentra en una mujer que saca toda su raza y su experiencia para incorporarse a la danza que ambos llevan dentro. Son espléndidas las secuencias en que ambos danzan de manera desenfadada y dejan correr todos aquellos sueños que su vida les viene marcando.

La historia que Daldry nos propone no es una historia, como podría deducirse, en la que se reivindique a los ganadores por encima de todo, es un canto a la identidad, a dejar sentir el ritmo interior como motor de la vida para que nos lleve a sentir aquello que nos colma, aquello que nos hace brincar en el vacío, sin otra pretensión que alcanzarnos a nosotros mismos. Esta metáfora que nos propone sobre la danza y el baile es una inequívoca referencia a perder ese miedo que nos atenaza pensando que podemos hacer el más espantoso de los ridículos. Billy nos hace ver que el riesgo merece la pena.
No renunciemos pues a nuestro ritmo interior nunca, siempre habrá alguién que nos acompañe a seguir los pasos.

servido por en-red-a-dios sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Somos Estrella y Fátima, personas apasionadas por una teología viva. Queremos hacer más cercano el diálogo entre teología y sociedad, interrogándonos,compartiendo y reflexionando a partir de los acontecimientos de la vida. Nos planteamos el reto de una lectura más honda para vivir, y una RED de relaciones más fuertes para compartir. Y todo esto, con Dios, desde su presencia y su Palabra.



Para enviar artículos que queráis incluir en la sección de CUÉNTANOS o en otra cualquiera, lo podéis hacer a través de: enredadios@hotmail.com

Fotos

en-red-a-dios todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?