V CONFERENCIA DE OBISPOS DE AMÉRICA LATINA
QUE EL PUEBLO DE DIOS HAGA SENTIR SU VOZ
EN LA V CONFERENCIA DE OBISPOS DE AMÉRICA LATINA,
EN APARECIDA, BRASIL.En mayo de 2007, en Aparecida, Brasil, tendrá lugar la V Conferencia de Obispos...Se reunirán más de 150 obispos, una treintena de religiosos y laicos, y más de una decena de sacerdotes diocesanos...
1. “Sean micrófonos de Dios”, alentaba Monseñor Romero a las comunidades. A esa iglesia hay que volver.
2. Aparecida será la V Conferencia, y es importante ponerla en perspectiva histórica. La I.Conferencia se celebró en Río de Janeiro en 1955. Era una época de neo-cristiandad. La II Conferencia en Medellín, 1968, supuso un quiebre fundamental en la historia de la Iglesia Latinoamericana. En las huellas del vaticano II tuvo la audacia de preguntarse con gran honradez por la realidad de este mundo, el terrible pecado social de injusticia, a manos de los opresores, y la esperanza de los oprimidos. Al mismo tiempo se preguntó por la presencia de Dios en ese mundo, en los “signos de los tiempos” y se preguntó también con inmensa radicalidad qué es lo que la Iglesia debe hacer. La respuesta a todas estas preguntas tiene en su centro a “los pobres”. De Medellín viene “la opción por los pobres” en la pastoral, en la teología y la fe: Ha sido la gracia mayor del continente, de la que todavía vivimos y a la que hay que volver siempre.
3. La III Conferencia tuvo lugar en Puebla en 1979. Comenzaba la involución eclesial, pero Puebla mantener vivo lo sustancial de Medellín...Y recogió gozosa y trágicamente, las consecuencias de la opción por los pobres: conflicto, persecución y martirio, que ya eran inocultables.
4. La IV Conferencia tuvo lugar en Santo Domingo, en 1992. La involución eclesial era ya inocultable y también el centralismo romano. Casi había desaparecido la generación de los grandes obispos latinoamericanos, nuestros “Padres de la Iglesia”. Varios de ellos habían muerto asesinados, Enrique Angelelli en Argentina, Oscar Romero y Joaquín Ramos en El Salvador, Juan Gerardi, en Guatemala... Y desde Roma llegó la desestructuración de la CLAR, los graves ataques a la teología de la liberación y el rechazo efectivo a las comunidades eclesiales de base a favor de los movimientos de corte espiritualista. Supuso un serio freno a Medellín. Pero sí se mencionaron nuevos rostros de los pobres (indígenas, afros...) y se avanzó, al menos de palabra, en la exigencia de inculturación.
5. Y cómo estamos hasta ahora. Por un lado, El Documento de participación ha desilusionado. Valgan por muchas, las criticas de monseñor Castellanos, obispo emérito de Palencia, que lleva años trabajando en santa Cruz, Bolivia. Lo critica con agudeza y libertad, y exige una vuelta a la profecía y a la opción por los pobres, al evangelio y Medellín... Don Pedro Casaldáliga, con profecía y humor, hace suya la ironía de un teólogo: el texto de consulta “resulta muy poco estimulante, como escritos por teólogos que ya están en el cielo”.
Por otro lado, se percibe algo nuevo... Volvamos a la alegría de ser cristianos a la audacia y compromiso de Medellín...
La conferencia Episcopal de Brasil, la de mayor liderazgo en América Latina, ya ha elegido a sus 22 delegados. Desilusionado por el excesivo centralismo romano, parece ahora animada a retomar el rumbo.
También han aparecido algunas reflexiones de teólogos...
Propuestas alternativas alrededor de tres temas:
1. Volver a la creatividad de Medellín, los signos de los tiempos hoy, la opción por los pobres, la justicia.
2. Volver a la Iglesia pueblo de Dios, a las comunidades de base, para contrarrestar el excesivo protagonismo jerárquico, y el espiritualismo desencarnado.
3. Mantener y actualizar la experiencia de Dios y de los mártires, el seguimiento de Jesús, la solidaridad, que han producido 2 generaciones de cristianos y cristianas.
6. Las comunidades pueden aportar mucho a la V Conferencia:
a. Como ven a la Iglesia, cuales son sus mayores problemas y sus mayores logros.
b. Como quieren que sea la iglesia, a la luz del evangelio, de sus mejores recuerdos de monseñor y de los mártires, de la solidaridad, la entrega, la esperanza y la fe de Dios, que tanto ha abundado.
c. Que pueden ellas con todo lo demás aportar a un nuevo renacimiento eclesial.
d. El Padre Ellacuría decía: es necesario que el pueblo salvadoreño deje sentir su voz”. Ahora es también el momento de que “pueblo de Dios deje sentir la suya en la iglesia Latinoamericana”. No olvidemos las palabras de Monseñor: “cada uno de ustedes tiene que ser un micrófono de Dios”.
Que aparecida sea un paso adelante, un acontecimiento verdaderamente cristiano, verdaderamente latinoamericano, dependerá de muchas cosas y de mucha gente. Harán análisis y propondrán estrategias. Pero la clave estará, pensamos, quizás de forma escondida, pero real, en las comunidades de gente pobre. Son los hombres y mujeres más cercanos a la realidad y quienes tienen a Dios más cercano.
(Estractos) Jon Sobrino
Co-Latino, 25 de julio, 2006

¿HASTA CUÁNDO? Por Eduardo Galeano