CONDENA A JON SOBRINO

10 Marzo 2007

1 Noviembre 2006
La mía es familia de clandestinos.
Antepasados míos viajaron en las bodegas de los Vuestros(sin pagar el billete)
ocuparon los campos de los Vuestros of America
(sin pagar el alquiler)cosecharon el algodón de los dueños de casa,y habitaron clandestinos en negros cuerposque pertenecían a vuestros blancos antepasados.
Antepasados míos reconocieron a los dioses en los Vuestros llegados del mar a las tierras de América
para confiscarlas a los ocupantes abusivos.
One day my grand parents in Africa
one day my grand parents in Asia
ont découvert que la terre était à vos grands-parents.Um dia os meus avôs acolheram os primos dos Vossos huidos a América del hambre de Europa.
Mis padres y hermanos han encontrado trabajo
por concesión de los capitales vuestros
para abastecer los mercados vuestros.
De mis antepasados he heredado el gen clandestino
y clandestino he venido a vuestro país.
Nacido en la tierra de Clandestinia
que pertenece a quien allí no ha nacido,
soy clandestino en el planeta Tierra.
[Clandestinos] Daniele Tommasini

DEL LIBRO DEL DEUTERONOMIO
Tú tomarás la palabra y dirás ante Yahvé tu Dios:
«Mi padre era un arameo errante, y bajó a Egipto y residió allí siendo unos pocos hombres, pero se hizo una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre. Nosotros clamamos a Yahvé, Dios de nuestros padres, y Yahvé escuchó nuestra voz; vio nuestra miseria, nuestras penalidades y nuestra opresión, y Yahvé nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, con gran terror, con señales y con prodigios. Y nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel.Y ahora yo traigo las primicias de los frutos de la tierra que tú, Yahvé, me has dado.»
Las depositarás ante Yahvé tu Dios y te postrarás ante Yahvé tu Dios. Luego te regocijarás por todos los bienes que Yahvé tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, y también se regocijarán el levita y el forastero que vive en medio de ti."
(Dt 26,5-10)
26 Septiembre 2006
EL DIOS EN EL QUE SÍ CREO
Creo en Dios Padre, Hijo y espíritu, comunión de amor, que se nos comunica en la relación, como verdad salvadora (a través de Jesucristo), atestiguada por la Palabra y continuad en la comunidad creyente.
Creo en Jesucristo, Hijo de Dios, mediador y plenitud de la revelación de Dios, encarnado en nuestra historia. Creo que con su vida, su palabra, sus obras, su relación con el Padre y sus preferencias por los más pobres, hizo irrumpir en nuestra tierra la novedad del Reino de Dios. Que con el misterio de su entrega, pasión y resurrección nos liberó de una existencia de pecado, aislada del Padre y de los hermanos. Creo que como Señor de cielos y tierra nos ha regalado nuestra identidad de hijos de Dios y hermanos de todos los hombres, y nos acogerá junto con toda criatura, cuando todo sea recapitulado en Él.
Creo en el Espíritu Santo, Espíritu de amor trinitario que nos habita, nos descubre el rostro de Jesús resucitado en nuestro mundo, y nos envía a continuar su misión. Creo que el Espíritu nos regala la gracia del encuentro sacramental en la comunidad de la Iglesia y que ilumina nuestra praxis cotidiana para hacernos cada vez más verdaderamente humanos, en un mundo más humano.
Creo en la Iglesia, signo de la unión y del encuentro de Dios con los hombres y mujeres. Creo que como Pueblo santo avanza entre las luces y las sombras de lo humano, viviendo comunitariamente el servicio de la comunión, de la salvación, del testimonio y del sacerdocio de Jesucristo. Creo que esta Iglesia santa y pecador es espacio teológico de la comunión con Dios, con los hermanos, con el mundo, por la gracia. Esta gracia que vivimos y celebramos sacramentalmente con signos y símbolos que realizan lo que significan: el misterio de la donación de Jesucristo que se prolonga en nuestra vida ordinaria.
Creo que en esta comunidad eclesial vivimos la comunión terrena y la comunión de los santos, con los hermanos que nos han dejado y viven ya resucitados, gozando del encuentro cara a cara con Jesucristo.
Creo que estamos llamados a vivir como testigos de la esperanza de una relación de encuentro que se construye desde el presente y no se destruye con la muerte, con el final de esta vida.
Espero junto con todos los creyentes la vida eterna, comunión plena con Dios y transformación plenificada de nuestro ser humana.
Creo que esta vida eterna de plenitud es desde el comienzo nuestra vocación y nuestra llamada “el ser semejantes a El porque lo veremos tal cual es” (1 Jn 3,2) y participaremos totalmente en el misterio de amor de Dios Uno y Trino. Amén.
(Fátima Gil)
9 Septiembre 2006
En seguida empieza el nuevo curso escolar
2006-2007.¿Reto u oportunidad? Vamos a planteárnoslo como construcción de algo realmente importante,¿un cristianismo de verdad del siglo XXI?. Ofrecemos la invitación del Obispo P. Casaldáliga:
Este nuestro nuevo siglo, el nuevo milenio que nos ha llegado a las manos, ha de abocarse sinceramente al diálogo con Dios, con el Dios de todos los nombres, con el Dios de todas las religiones, con el Dios de todos los rostros y preguntas y esperanzas. Ha de abocarse sinceramente a un diálogo fraternal con la naturaleza, vida de nuestra vida, casa de nuestro lar. Ha de abocarse a un diálogo abierto, alegre, enriquecedor, entre los hombres y las mujeres, entre los pueblos y las culturas, entre los dos o tres o cuatro mundos que trágicamente hay, para construir la otra mundialidad, la globalización de la solidaridad, la humanidad hermosamente plural y una.
El siglo XXI o será místico o no será humano. Porque la mística es ese sentido profundo de la vida, esa abertura al horizonte de Dios, esa búsqueda de la respuesta última.
-El siglo XXI cristiano optará por los excluidos o no será cristiano. A medida que crece la criminal desigualdad en el mundo, excluidas de la vida y de la dignidad las mayorías humanas, la opción por los pobres aparece cada vez más como constitutivo esencial de la Iglesia de Jesús. 
-El siglo XXI cristiano, o será ecuménico o no será eclesial. Podrá ser una abigarrada eclosión de minicristianismos sin consistencia evangélica y sin comunión testimoniante, pero no la Iglesia de Jesús, testigo de la Pascua, enviada "para que el mundo crea".
-El siglo XXI, o será ecológico o simplemente "no será". No es que yo crea que esté llegando el fin del mundo en ese cacareado año 2000; pero según las ciencias y las experiencias sí que parece que estamos empeñados entre todos en acabar con el aire, con el agua, con la floresta, con la vida. La ecología es la gran política pendiente, y ha de ir siendo, cada vez más, ética, teología, espiritualidad.
18 Agosto 2006

Sin cambiar los pies de sitio es muy difícil percibir una nueva perspectiva
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