Categoría: INMIGRACIÓN
20 Agosto 2007
Una delegación de vecinos y vecinas de Lavapiés y otros barrios de Madrid, representantes de comunidades religiosas y de comunidades cristianas de base, comprometidos con los derechos de los inmigrantes, nos encontramos actualmente en Ceuta en un campamento clandestino constituido por 38 personas de Bangladesh, que tras permanecer dos años en el CETI de Ceuta (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) y ante su inminente repatriación han decidido esconderse.
La situación de estas personas es dramática:
- Por la inminente repatriación tras su estancia en el CETI cerca de dos años, mientras contemplan que otros compañeros de otras nacionalidades están siendo trasladados a la península. Hay personas que llevan dos años y dos meses.
- Por la situación tan grave que atraviesan sus familias en su país de origen. Bangladesh es un país con una situación social, política y económica crítica y de vulneración de los derechos humanos acentuada por las últimas inundaciones.
- Por permanecer más de dos años en una situación de “limbo” y aislamiento como conlleva la permanencia en un CETI: sin trabajo, sin saber qué va a pasar con sus vidas, con la incertidumbre de que cada madrugada llegue la repatriación.
- Las condiciones de supervivencia en el campamento clandestino son inhumanas: frío, hambre, nulas condiciones de higiene y sanitarias (hay algunos enfermos de diabetes, depresión, crisis de ansiedad…), rodeados de perros y jabalíes.

Lo que en definitiva nos lleva a calificar la situación de emergencia humanitaria.
No podemos permanecer impasibles ante esta situación dramática que vive este colectivo de bangladeshís. Os enviamos este comunicado que nos han entregado y os urgimos a la máxima difusión e implicación:
Mostrando vuestra adhesión y solidaridad directamente con ellos, dada su situación de abandono, desesperación e invisibilidad, escribiéndoles al correo electrónico: dukhibangla@yahoo.es
Enviando el mensaje que os adjuntamos al correo electrónico de la Embajada de Bangladesh en España (bangladesh.embassy@mad.servicom.es) exigiendo su implicación efectiva con este grupo de personas y su traslado por razones humanitarias a la península
servido por en-red-a-dios
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20 Agosto 2007
Estimado Señor/es:
La presente carta viene dada por la situación en la que nos encontramos algunos expatriados de Bangladesh, los cuales hemos estado a las puertas del desfallecimiento colectivo a causa de nuestras inhumanas experiencias.
Este es un llamamiento tanto para las organizaciones de servicios humanitarios como para los gobiernos de ámbito local y nacional, en el que reivindicamos el derecho a una vida digna como seres humanos.
Deseamos vivir lo máximo que nos permita el Señor, pero estas organizaciones y el Gobierno juegan un papel muy importante en nuestra supervivencia; por favor denos una oportunidad para ello y demostraremos que somos útiles para la sociedad española y europea como cualquier otro ser humano que se enorgullece de poner su granito de arena para contribuir socialmente hacia una comunidad de progreso.
Permítanos decirle que hemos pasado las peores experiencias que un ser humano pueda relatar en su vida. Desde un principio hemos sufrido penurias difíciles de imaginar, la pobreza estando a la orden del día, viniendo de un país subdesarrollado y con un exceso de población demográfica, todo ello empeorado por las catástrofes naturales que sufre nuestro país, en las cuales hemos perdido todas nuestras pertenencias por las tormentas e inundaciones que tenemos cada año. A día de hoy nuestro país se encuentra totalmente inundado, con los consecuentes problemas para nuestras familias: casas, cosechas y ganados totalmente arrasados por el agua. Las lluvias monzónicas han hecho que una considerable parte de la población de Bangladesh haya perdido casi la totalidad de sus propiedades. Todo lo expuesto añadido con las dudosas estrategias y manipulaciones políticas de nuestros dirigentes, hacen que respiremos un ambiente difícil de tolerar como ser humano. El desempleo en nuestro país también es un factor que contribuye a nuestro éxodo colectivo propiciado por una superpoblación en nuestro país de origen. Por todo ello nuestro país no ha podido entrar en el desarrollo económico y estable para asegurarnos una vida digna y de ahí que tengamos que buscar nuevos horizontes para la subsistencia.
Somos un grupo de expatriados de Bangladesh que vivimos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en Ceuta donde algunos de nosotros tenemos una estancia de casi dos años. Cuando dejamos nuestro país, Bangladesh, tuvimos que afrontar unas condiciones infrahumanas de vida, mes tras mes y año tras año, con la culminación de atravesar el desierto del Sáhara, incluyendo países subdesarrollados del norte de África. Nuestra experiencia con las “mafias” y grupos organizados para tal fin ha sido muy perjudicial para nosotros de manera mental y física, por no hablar de los pocos recursos económicos que tenemos. No nos abastecieron ni con agua ni con comida durante dias. Nos hacían permanecer dias enteros en el desierto del Sáhara sufriendo altas temperaturas, con un sol y un calor asfixiante durante el día y con un frío intolerable durante las noches. Hemos tenido que caminar cientos de kilómetros con los pies descalzos y en general pasar condiciones inhumanas durante meses, incluso años. Una vez aquí en Ceuta, en este Centro Temporal creado específicamente para gente en nuestras circunstancias, nos hemos llenado de alegría de nuevo con fuerzas para poder seguir adelante en nuestro periplo para alcanzar nuestras metas, porque sabemos y creemos que existe un mundo libre, lleno de oportunidades como es España, dentro de la Unión Europea. Hemos encontrado un trato excepcional en los funcionarios del Centro y el pueblo Ceutí, estamos y estaremos eternamente agradecidos por ello a todos, incluido el Gobierno español y la Unión Europea. Hemos visto como otros compañeros nuestros han salido de este centro en busca de lo que nosotros también anhelamos, una vida digna, libre y llena de oportunidades, lo cual consiguieron después de una corta estancia en este centro; nosotros aun estamos deseando seguir con nuestros objetivos, los mismos que los de nuestros compañeros. Soñamos con tener lo básico que se le puede dar a una vida humana, seguridad con un trabajo, lo cual nos proporcionaría nuestro medio de vida. Somos gente trabajadora y podemos demostrarlo. Han pasado ya dos años y aún nuestros sueños no se han hecho realidad, son sueños que cualquier ciudadano en el mundo desarrollado daría por hecho y tendría por derecho.
Hoy por hoy nos sentimos decepcionados y sin esperanzas, después de haber perdido todas nuestras posesiones, nuestras casas, propiedades y recursos económicos, incluso la de nuestros familiares, a los que les quedamos nosotros para poder sobrevivir. Esta situación nos provoca una ansiedad que nos dificulta el poder comer adecuadamente, y una inestabilidad psíquica y emocional. Tenemos que llamar a nuestros amigos y otros familiares para que nos provean de una cierta seguridad económica con lo poco que les queda. De ahí que apelamos al ciudadano de a pie, a todas las Organizaciones Humanitarias y al Gobierno de España, con nuestra humilde y modesta petición de que los pobres también podemos contribuir positivamente a la sociedad.
En nombre de todos los expatriados de Bangladesh en el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI).
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2 Octubre 2006
"Con la excusa de combatir la inmigración clandestina, los gobiernos están adoptando políticas represivas y expanden cada vez más las fronteras de las naciones enriquecidas mediante centros de detención, desalojos, expulsiones, y selección de la mano de obra."
(Extracto de Llamamiento sobre migración del Foro Social Mundial Policéntrico de Bamako/Malí, de enero de 2006).
En el pasado Foro Social Europeo de Atenas, decenas de organizaciones decidieron convocar una Jornada Internacional por los Derechos de los Inmigrantes. Se trata de una iniciativa que pretende denunciar el endurecimiento de las políticas migratorias en Europa y la externalización de fronteras a los países africanos.Dicho llamamiento fue ratificado por la Asamblea de Movimientos Sociales durante el pasado Foro Social Mundial de las Migraciones (Rivas, Madrid).
Ante la militarización de las fronteras, la proliferación de Centros de Internamiento para Extranjeros, el alarmismo, la producción de miedo y la constante explotación y negación de derechos que sufre la población inmigrante, resulta esencial la coordinación y la puesta en marcha de iniciativas conjuntas entre todas las organizaciones y personas que creemos que ninguna persona es ilegal.
Las demandas comunes en esta jornada de movilización son: - Por una regularización incondicional a escala europea y la consecución de igualdad de derechos para tod@s l@s migrantes.
- Por el cierre de todos los centros de detención en Europa y en todo el mundo.
- Por el cese de todas las deportaciones y del proceso de externalización de las fronteras.
- Por la separación entre los permisos de residencia y los contratos de trabajo y contra la "precariedad".
(Tomado de http://estrecho.indymedia.org/)
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12 Septiembre 2006
Los aspectos asociados a la sensibilización social y a la opinión pública son centrales para la actuación pública ante la inmigración y en consecuencia para la planificación de políticas de integración.
Su importancia radica en el hecho de tener por destinatario a la población en su conjunto y por lo tanto, dirigirse prioritariamente hacia la mayoría de la población autóctona. Su objetivo consiste en lograr que el conjunto de la población receptora adopte predominantemente una actitud realista, positiva, de aceptación, de tolerancia y de interés por el otro, y de otra parte, intentar conseguir, en un contexto receptor de inmigración como el que vivimos, que la opinión pública y la opinión publicada se muestre realista, positiva y dé pruebas de tolerancia y aceptación frente a los que llegan de fuera.
No está demás tampoco recordar el célebre axioma de Thomas y Znaniecki que nos recuerda que >“si los seres humanos definen una situación como real, acaban siendo reales sus consecuencias”. Esto es, si la gente piensa que hay “demasiados” inmigrantes, el hecho es que sean pocos o muchos, la gente actuará en la práctica como si su número fuera efectivamente excesivo.
A pesar de la importancia de estos temas, se observa que hasta ahora no han recibido el tratamiento que requieren. Se les da un pequeño apartado de carácter secundario que se denomina “sensibilización”, lo que supone una perspectiva bastante reduccionista, puesto que las múltiples líneas de acción, en esta materia - posibles y necesarias- se limitan o restringen a procurar un mero aleccionamiento propagandístico de la población autóctona.
Esta versión reducida y alicorta de la tarea de sensibilización y conformación de la opinión pública se traduce en una actuación sensibilizadora llevada a cabo de forma precaria, con argumentos débiles y con procedimientos inadecuados, que no suele contemplar tampoco la evaluación del impacto.
Sin embargo, el campo de posibilidades es mucho mayor y debería incluir el debate sobre la clase de información que se ofrecerá a la población, cómo se llevaran a cabo las actuaciones formativas y los proyectos que impulsen la creación de nuevos espacios interculturales, cómo se creará e impulsará la convivencia en el nivel local y de barrio, en las escuelas, etc.
Se hace especialmente importante en esta área de integración tener en cuenta la influencia en la cultura pública de una sociedad de iconos para construir el imaginario sobre la inmigración del tipo de lo que la “patera” (y desde el año pasado también las “vallas”) suponen en el imaginario español.
Cabe preguntarse si no se está produciendo un espectáculo televisivo que hiperrepresenta una de las caras de la realidad de la inmigración, pero que en lugar de permitir ahondar en las causas, transforma lo visible en opaco, dando la sensación de que se está viendo la realidad de los inmigrantes y conociendo el fenómeno a través de imágenes reales de lo que sucede, pero velando, ante la intensidad y el dramatismo de las imágenes, el significado de lo que está pasando, tanto de los que llegan en pateras como de la mayoría de inmigrantes que llega a través de la frontera del aeropuerto de Barajas.
Julio Mártinez
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19 Agosto 2006
La inmigración de origen extranjero está aportando diversas novedades a la estructura social española. Puesto que se trata de un proceso en marcha, y de carácter reciente, no siempre es posible hacer balances precisos acerca de su significación. Lo que sí resulta claro es que buena parte de estos nuevos vecinos han llegado para quedarse, incluso aquellos que vienen con un proyecto de corto plazo van encontrando alicientes para permanecer y/o dificultades para regresar; en todo caso hay que contar con ellos como una parte integrante de la sociedad española.

De hecho lo son en diversos ámbitos: trabajan, aunque no siempre cómo y dónde quisieran, consumen, pagan impuestos, dinamizan barrios y sectores productivos, algunos se casan con personas autóctonas… Son, en definitiva, vecinos y conciudadanos. Aunque no del todo: por un lado, una franja importante queda condenada –aunque “sólo” sea por unos años- a la irregularidad; por otro, los que tienen papeles quedan al margen -salvo los que optan por la nacionalidad española- de uno de los derechos constitutivos de la ciudadanía moderna: no pueden votar ni, menos aún, ser elegidos. Incluso si cuentan con un permiso de residencia permanente. Pueden quedarse aquí toda su vida, tener descendencia, trabajar, percibir prestaciones sociales, jubilarse… pero no ser parte activa de la comunidad que puede decidir hacia dónde deben orientarse las prioridades de esta sociedad. Así, casi el 10% de la población del país está privada de los derechos plenos de ciudadanía; a pesar de ello, esta sociedad no parece albergar dudas acerca de su carácter plenamente democrático. Quizás, a través de la pregunta por la inmigración, deberíamos acabar interrogándonos por el tipo de sociedad que estamos construyendo. ( Colectivo IOÉ: “ Inmigrantes extranjeros en España: ¿Reconfigurando la sociedad?” Publicado en Panorama Social, nº1 Junio 2005)
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